viernes, 25 de septiembre de 2020

La docencia en la genética

 Mi árbol genealógico se conforma, en su mayoría, por docentes. Mis abuelos maternos, Rubén y Lucila, se conocieron cuando estudiaban en la Escuela Normal por allá en los años 40'. No tengo recuerdo de la fecha en que se casaron, pero sí estuvieron juntos por muchos años compartiendo no solo su cariño y amor mutuo, sino que la pasión y vocación por la educación. De sus tres hijos, solo mi mamá decidió seguir el mismo camino, pero como educadora de párvulos, elección que nunca tuvo muy contento a mi abuelo porque él sabía lo que significaba la docencia respecto a sacrificios. En el caso de mis abuelos paternos, mi abuela, Liliana, era profesora de francés. De sus cuatro hijos, solo dos siguieron sus pasos, una de ellas es profesora de inglés y la otra también de francés. 

Crecí escuchando a mi abuelo Rubén hablar sobre los problemas de la educación, sobre como el rol del docente se había perdido y cómo él había formado tantas generaciones en una remota isla al otro lado del Estrecho de Magallanes. Mis abuelos se casaron en Puerto Natales, vivieron un par de años allá y entre el ir y venir a Punta Arenas, terminaron siendo parte del cuerpo educativo de la Escuela Mixta Superior N°1 de Porvenir. Allá mi abuelo era director y mi abuela inspectora, o como dice mi mamá, era el terror de los internos. Ambos entregaron todo su esfuerzo y vocación al tiempo en que vivieron allá. Mi mamá siempre cuenta que fue la época más bonita, Porvenir era una ciudad mucho más pequeña de lo que es ahora. Si bien tuvo de los primeros cines y muchos adelantos tecnológicos para la época al ser tierra de estancieros, estaba alejada de todo. Las corrientes que traía el viento del estrecho era el gran escándalo que proporcionaba la naturaleza, a diferencia del continente, con sus ruidos de camiones, autos, micros, etc. 

Fuente: Porvenir: un paseo histórico por la Tierra del Fuego chilena (Garay, s.f)

El trabajo que hicieron mis abuelos en Porvenir nunca imaginé que tendría tal repercusión. Siempre hablaba de que había sido alguien muy importante, que casi conoció a su ídolo Pedro Aguirre Cerda, razón por la cual nunca olvido su lema "gobernar es educar", para él el máximo político que pudo haber tenido el país. No tengo claro la tendencia política de PAC, pero con solo saber que incorporaba en su trabajo como presidente la educación, ya me queda claro la razón de por qué tanta admiración por parte de mi abuelo. Dentro de sus virtudes, mi abuelo era también un artista, tocaba la guitarra como profesional, cantaba como trovador y dibujaba como si hasta una simple servilleta fuera el mejor lienzo en blanco. Un alma bohemia sin duda, que dejó muchas marcas en las personas que lo conocieron. El día que falleció no pude viajar a Punta Arenas porque esa misma mañana me habían sacado las muelas del juicio, pero mis primos comentan que la iglesia estaba llena hasta las escaleras de afuera, mucha gente que jamás en su vida habían visto les dio el pésame por tal gran servidor de la educación en nuestro país. 

Hace unas semanas, tuvimos que entrevistar al entrenador de la selección de fútbol femenino de la UC. El apellido de él tenía aires croatas, pero la posibilidad de que fuera de Magallanes no era tan grande, la población inmigrante croata también se erradicó en Antofagasta, por lo que la exclusividad no estaba. Sin decir ni pío, Ronnie vio mi apellido y me preguntó si era de Punta Arenas, le confirmé sus sospechas y él me dijo que era de Porvenir. Calculando su edad, le pregunté si quizás conoció a mis abuelos y, para sorpresa mía, mi tata había sido su profesor y me comentó que lo recordaba con mucho cariño. Ronnie debe tener unos 60 y algo, pensar que después de más de 50 años todavía recuerda a su profesor del colegio me genera un orgullo enorme y me hace pensar en la marca que dejan los profesores en sus estudiantes. 

Tengo claro que mi abuelo, al igual que mis abuelas, fueron excelentes formadores de mentes independientes y pensantes, que jamás aceptaron que nadie les dijera que la educación no era esencial para un niño, niña o adolescente. Dentro de mis libros encontré uno que me regaló mi hermana en enero de este año y que se llama "Porvenir: un paseo histórico por la Tierra del Fuego chilena". Dentro de este libro hay un capítulo sobre educación y hay un párrafo completo dedicado a mi abuelo. A su vez, en Punta Arenas, en algún Liceo que no recuerdo el nombre, hay un mural pintado por él, por lo que su legado y entrega a las artes y a la educación sigue viva, a pesar de que él ya no esté.

Fuente: Porvenir: un paseo histórico por la Tierra del Fuego chilena (Garay, s.f, p. 62)


Y sí, el extracto anterior me recuerda a Paulo Freire y la importancia de que el docente también aprende, no solo el estudiante. Porque, al fin y al cabo, el proceso de aprendizaje siempre será un proceso bidireccional. Además, incorporando siempre al contexto social del estudiante, tanto a los padres como apoderados para así fortalecer y darle un sentido a lo que él siempre entregó.

A la fecha, tanto mi hermana como yo, si bien nuestras profesiones no son directamente la pedagogía, ambas entregamos parte de nuestro día a día a la docencia. Mi hermana como coordinadora de un ramo clínico de la carrera de enfermería en una universidad del sector oriente y yo con mis ayudantías y el trabajo en la municipalidad. A su vez, ella está cursando su magíster en docencia, igual al que también tengo. Por lo que las marcas de educación no solo quedaron en los estudiantes de mis abuelos, sino que también en su descendencia. 

martes, 22 de septiembre de 2020

La ventaja de ser diversa

Estuve mucho rato leyendo la frase "la diversidad enriquece al ser humano" y siento que es absolutamente cierta y válida. Nadie es igual al otro, creo que recordar a mi profesora de historia en el colegio decir "los ciudadanos son únicos e inigualables", quizás algo de eso tendrá esta frase de Harf. Pero, por otro lado, recuerdo las palabras de mi profesor de biología hablando sobre Darwin y la importancia de la supervivencia del más fuerte y que es ese el más apto.

Justamente hoy acompañé en cátedra al profesor de quién soy ayudante en Bachillerato y el tema que tocaba ver en clases trataba sobre "inteligencia". Dentro de este tema hablamos sobre las pruebas estandarizadas que permiten evaluar y categorizar en un rango el IQ de las personas, donde fuera del rango ideal, se considera que estos tienen alguna dificultad o un "déficit" por sobre la media esperada. A su vez, el profesor comentó como dato freak que uno de los autores, Sternberg si no me equivoco,  sufrió mucho durante su etapa escolar porque su profesor lo catalogó como "niño de nota 4" (pensando en nuestra escala evaluativa) y que él jamás iba a poder ser exitoso o superior porque era lo que le alcanzaba nada más. Claramente a esa persona las palabras de su docente lo deben de haber marcado haciéndolo sentir inferior por sobre el resto, ya que si no destacaba, por ejemplo, en matemáticas o biología, se debía a que no era igual de hábil de los demás que sí superaban las pruebas estandarizadas. Menos mal las palabras se las llevó el viento, sino no podría tenerlo como ejemplo.

El trabajo mental que debe de haber hecho la mamá de Sternberg para que las palabras del profesor mala leche no le hicieran sentir mal y pudiera salir adelante.

Quizás esto ocurrió en el siglo pasado, más de 50 años atrás, pero cuando escuché esta historia me sentí muy identificada con el autor, porque más de alguna vez me debe de haber pasado lo mismo. 

Estando en cuarto medio, el primer día de clases, el coordinador de UTP nos fue a mostrar un gráfico correspondiente a los resultados de la PSU del año anterior, donde mi colegio había alcanzado el top 20, uno de los mejores ranking en los últimos años. Estaban muy orgullosos de la estadística y se nos recalcó que estaba difícil para nosotros superar la vara porque no teníamos el promedio general para tener un ptje como el de ellos. Además, el orientador mostró las carreras y universidades a las que nosotros estábamos dispuestos a entrar al año siguiente. En su mayoría era ingeniería civil, medicina, ingeniería comercial (todas PUC por su puesto) y yo, "chef". Nunca me olvidaré de esa clasificación, era la única "diferente" y, además, estaba mal puesto, porque uno no estudia para chef, es como decir que vas a estudiar para ser gerente. No tiene sentido. 

Como creo me imaginaban todos cuando dije que quería estudiar cocina

Durante el año, mis compañeros quemaron todas las neuronas disponibles para lograr ptjes superiores a los esperados por temas de corte en cada una de las universidades tradicionales. Publicaban en el boletín general nuestros ptjes con rut para que fuéramos comparando, claramente por orden donde yo siempre estuve al final. Cuento corto, mi generación salió 6ta a nivel nacional en el ranking de la PSU del 2010, nadie se lo esperaba, la ponderación más alta fue una de mis mejores amigas con 810 aprox (hoy una excelente médico del Hospital de Litueche) ¿mi puntaje? Ponderé 650, dentro de los más bajos de mi generación. Cuando entré a Culinary, entablando conversación entre mis compañeros llegamos a comparar ptjes y uno me dijo "¿qué haces aquí con ese ptje?" (teniendo en cuenta que no pedían psu para ingresar y por lo general es más una carrera de gente con malas notas en el colegio). Esa frase me marcó mucho, no porque no fuera "apta" para estudiar gastronomía, sino porque era la primera vez que me decían que era capaz de mucho, pero como estaba acostumbrada a un mundo estandarizado, donde la diversidad era poca (básicamente yo era la única diversa), parecía que remaba contra la corriente y que eso no estaba aceptado. 

Literal yo después de ese comentario

En mis ayudantías siempre trato de darle a mis estudiantes tips de cómo facilitar el estudio, les cuento que yo suelo ser más visual, que me gusta mucho imprimir y subrayar los textos con diferentes colores, porque necesito lo tangible, me cuesta demasiado estudiar desde el computador y hago mucho mapa conceptual; pero esa es forma de estudiar, pero hay múltiples opciones, así como también hay múltiples carreras y múltiples habilidades que hacen a las personas más inteligentes o más hábiles.



La educación como la vemos hoy tiene sus bases en la revolución industrial, donde se buscaba la mayor producción por medio de estándares que permitieran el trabajo en serie y, lamentablemente, eso se llevó al aula. No solo nos bastó con las teorías conductistas, donde solo nos veían como estímulo y respuesta, sino que, a pesar de la inclusión de los teóricos más cognitivos, seguíamos siendo vistos como máquinas de aprendizaje, donde la incorporación de la mente era lo que diferenciaba. 

Si bien he tenido encuentros con la teoría de Engeström, una constante relación de amor-odio, sí destaco que su teoría incorpora elementos de la diversidad del ser humano, ¿cómo? por medio de la importancia de lo sociohistórico, de la necesidad de expandir nuestras mentes con otra persona y que esto nos lleve a pensar más allá de lo que dicen los libros o la teoría, a distribuir el conocimiento entre todos, porque somos todos distintos, dependiendo del tiempo y el espacio en el que nos encontremos, y eso es lo que hace más valioso el conocimiento, el trascender y a pensar diferente de lo que se estima como conveniente.

Quizás lo lógico, pensando que vengo de una clase de inteligencia y teniendo en cuenta en el concepto de diversidad, sería hablar desde Gardner para también hacer un paralelo entre ambas teorías, pero siento que se quedaría corto. Volviendo a la clase del profesor, porque me hizo esta pregunta, "¿cómo sería una inteligencia gastronómica?". Creo que más que una inteligencia, la gastronomía es una destreza que permite resaltar la diversidad, tanto de sabores como de nuestras habilidades tanto creativas, prácticas, actitudinales, entre otras. Es una forma de pensar que va más allá de ser bueno o malo en algo, es poder expresar aquello que quizás no sabía que tenías, como todo ámbito artístico y que se ve relegado a lo "divergente". Y leyendo sobre Dweck, estamos tan acostumbrados a que el éxito sea lo que conocemos y lo seguro, que al final la mentalidad fija reina en nuestras vida, donde realmente la importancia está en el crecimiento, y crecer es parte de nuestra diversidad. Es aceptar retos en donde sabemos que podemos caernos, en donde demos todo de nosotros y podamos aprender de ello y no rendirnos ante el primer obstáculo, porque eso nos hace más fuertes. La mente es diversa y, por tanto, nuestras formas de aprender, entender y estudiar también lo son.

Hoy, pensando en mi hoja de vida, creo que parte de mis ventajas y fortalezas como estudiante (y profesional) es que la diversidad está en mi. Soy administradora gastronómica de profesión, también magíster en pedagogía universitaria y futura psicóloga (ojalá clínica infanto-juvenil); así como también soy estudiante y ayudante a la vez. El que tenga la posibilidad de ver "con otros ojos" ciertas cosas ha permitido que se enriquezca mi aprendizaje. 

martes, 8 de septiembre de 2020

Evaluaciones aquí y en la quebrada del ají

Ay el colegio, esa época tan lejana y que, creo, he dado algunas luces de que no fue una tan maravillosa como para muchos nostálgicos. ¿Por qué no? Principalmente por esto mismo, las evaluaciones. 

Hasta finales de 4to medio y principios de primer año de universidad-instituto, nunca supe realmente por qué era que me generaba tanta incomodidad una evaluación. Al principio creía que era solo nervios propios de este sistema educacional competitivo donde tu norte siempre ha sido y será entrar a una buena universidad a estudiar una carrera tradicional. Pero después me fui dando cuenta que algo más tenía que ser, porque este nerviosismo, temblores, dolor corporal y sudoración no era SOLO en pruebas, sino que también en todo tipo de instancia evaluativa: controles, presentaciones orales, escritas, exámenes, pruebas de nivel, etc. Básicamente era estar constantemente con el soundtrack de la película de Hitchcook en mi experiencia escolar.



Después me enteré, por circunstancias y eventos no tan agradables, que eso tenía un nombre: TAG o Trastorno de Ansiedad Generalizada. Pero podemos hablar de esto otro día. 

Si bien ya despotriqué profundamente la teoría de mi querido Yrjö, dándome a entender que no decía nada nuevo, sí quiero defender sus postulados con esta aproximación. Recapitulando un poco, y así poder demostrar mi maestría con sus conceptos, Engeström postula que no aprendemos solos, que nuestro conocimiento no es solo aquello que almacenamos y/o reproducimos, elementos claves para cualquier cognitivista clásico, sino que va más allá el aprendizaje como tal. Para él, nuestra mente, en interacción con los otros, se expande y, de esta forma, se distribuye a partir del uso de ciertas herramientas que nos facilitan el aprender, como sería, por ejemplo, el lenguaje, esencial para poder comprendernos entre nosotros. Por tanto, asumo, la propuesta de él sería que las evaluaciones por ningún motivo debiesen ser con un sentido individual, sino que en interacción con los otros, muy constructivista esta idea por lo demás. 

Pero si me pongo a pensar y me remonto a 14 años atrás (ay no que lejano), con una Ale recién en 8vo-1 medio, que siempre le inculcaron que ella sola debía sobresalir y por sus propios méritos (ojo, esto desde el colegio, mis papás fueron siempre muy pro aprendizaje colaborativo), la distribución de mis cogniciones y este famoso aprendizaje expansivo, que además propone Yrjö como la expansión de la misma mente hacia un aprendizaje que te permite cuestionar, trascender e ir más allá de lo que ven tus ojos, eso no estaba permitido en mi sistema educativo privado-laico-bilingüe. Me escucho/leo muy catastrófica cuestionando mis 14 años de colegio, pero siento que sí, nunca se me permitió "pensar", y quizás por eso siempre me cuestioné a mí misma más que a lo que se me presentaba.
 
"¿estaré mal yo?"

Tal vez por eso nunca me atreví a levantar la mano e intervenir en las clases de física y/o matemática, porque lo que decía el docente era una ley probada y comprobada absolutamente.

"¿pero, qué pasa sí...?"

Quizás por eso nunca me ha gustado mucho el trabajo en grupo, siempre lo he visto como un formato que permite al docente alivianar su carga laboral (que por cierto es demasiada) y para mí siempre ha sido un trámite no muy agradable, lo vi siempre como un "depender" del otro, quizás esa mirada debí haber cambiado y así permitirme vivenciar las evaluaciones del colegio de otra forma también, probablemente no todas fueron tan terribles como me imagino. Quizás ese trabajo en grupo sobre la transferencia de energía por medio de un limón, sí tenía un punto de colaboración y distribución. 

En este último tiempo me he dado cuenta de muchos elementos que me permiten cuestionar mi formación inicial (insisto, no en lo que traigo de la casa, soy hija de profesores y nieta de normalistas, así que bien pro educación soy) y en percatarme, además, en los pocos espacios de reflexión, como estos, que se me entregaron en la enseñanza escolar. Pero que ahora sí, por mi educación actual, me he permitido ver a Engeström desde tantas aristas distintas, dándole valor a sus ideas no solo porque suenen lindas, sino porque hacen sentido, aunque sea quizás un poco más de lo mismo. Pero el valor está en los paradigmas que tuvo que romper en su momento para proponer lo que decía y que puedo resumir de esta forma... 

El aprendizaje se distribuye: en un contexto, en una cultura, en una sociedad, con un lenguaje y en una interacción; posee reglas y objetivos. No es solo distribución de la mente, sino que de nosotros como seres sociales.

Probablemente esas no fueron sus palabras exactas, pero sí me hace sentido. Viniendo de un sistema educativo en donde la prueba mide, supuestamente, tus capacidades y habilidades; donde el mundo eres tú y nadie más; donde el trabajo te entrega valor a ti, tú debes aprender por tus medios y, ojalá, rápido porque hay que incorporar infinitos contenidos. 

¿Pero, qué pasa sí...?

A medida que escribo estas líneas, me recuerdo de mis primeras evaluaciones en el magíster que creo ha sido mi primer acercamiento al "¿qué opinas tú?". En mi primer pregrado, al ser una carrera más técnica y práctica que teórica, jamás me cuestioné realmente qué pensaba ni opinaba, las evaluaciones eran repetir, hacer y deshacer, tal cual en el colegio; te iba bien o mal y listo. Mi primera clase del magíster era compartir experiencias, pensamientos y reflexiones, todos tenían algo que decir y por eso te evaluaban, por el poder de tu reflexión y de tus intervenciones, no por si sabías o no los contenidos y creo que eso es distribuir mi mente y mi aprendizaje, que se expanda a más lugares de los que estoy acostumbrada o cómoda, que me permita caer y levantarme y, a partir de ello, hacer de mi aprendizaje algo significativo, que me sea útil para mi formación y para mi diario vivir.

Hoy en psicología revivo esos momentos desde la primer día, cuando en una clase de filosofía el profesor nos dice que él no viene a pasar la materia, sino que a conversar sobre ella y ese ha sido mi formato también en mis clases de cocina y mis ayudantías. No vengo a dictar soberanía sobre el conocimiento, sino a que se distribuya entre todos y nos permita un mejor aprendizaje para la vida en cada uno de nosotros. 

Volviendo a elementos dichos anteriormente, me parece que esto es más que solo un "trámite" al trabajar en grupo, nos falta a muchos ese cambio de switch y de perspectiva ante las evaluaciones. Muchos nos hemos quejado de por qué tanto trabajo colaborativo, bueno, aquí está un poco la respuesta.

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¿Seguiré sufriendo cuando los formatos de certámenes no sea el tradicional con papel y lápiz? Probablemente sí. Y ese quizás sea el TAG hablando. 

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Por último, mi aprendizaje con Engeström no ha sido saberme al revés y al derecho su teoría, de hecho no siento que la sepa a la perfección, probablemente lo que yo entendí no esté ni cerca de lo que él propone; pero sí me deja la enseñanza de mi capacidad de crítica, de ver más allá de lo que me dicen, de trascender en mi aprendizaje, me deja en claro que estoy teniendo un aprendizaje expansivo y que mis cogniciones se están distribuyendo. 

lunes, 7 de septiembre de 2020

Galletitas para el Señor Yrjö

Por si a alguien le interesa, las galletitas de la discordia relacionadas al post anterior provienen de la seca The SimpleLife. Así que aquí paso el dato:

https://thesimplelife.cl/galletas-de-quinoa-con-chips-de-chocolate/

¿Los cambios que yo hice? 

  • No tenía aceite de coco así que usé canola o maravilla, no recuerdo cuál había. 
  • Para endulzar, a la mano tenía azúcar rubia porque justo se había acabado la de caña y la azúcar blanca a veces me hace doler el estómago. 
  • Claramente linaza no quedaba y hacer el huevo de chía no me generaba mucha alegría, así que huevo normal no más. 
  • Por último, en vez de chips de chocolate bitter, primer usé unos de chocolate blanco que me traje de Canadá el verano que recién pasó; pero después me dió por hacer otra tanda de galletas y le puse chocolate bitter picada y ralladura de limón. BEST IDEA EVER
Eso sí, las dejé más tiempo de los 20' que recomienda (unos 25 minutos quizás casi 30) porque me pareció que daban muy paliduchas y el miedo a que fermenten está latente.


Y sí, las hice con molde porque así quedaban más ordenadas. La anterior la hice con cuchara y los distintos tamaños me irritaron porque la cocción no era uniforme. ¿Qué puedo decir? Soy obsesiva en todo y mi alma pastelera (sí, ese era mi norte) no me permite errores.

Certamen I

Comienzo esta reflexión confesando mi mayor temor y angustia de este último mes: el certamen 1 de PDA. 

Confess GIFs | Tenor

Como mi personalidad obsesiva me impide dejar todo a última hora, apenas tuve las fechas y las directrices de la entrega del certamen 1 me puse a trabajar. Encontré bibliografía aparte de la recomendada, porque tuve un problema muy grande...no entendía nada de lo que me hablaba el texto. Cualquier podría decir que cómo eso es posible si tienes un postgrado en educación. Sí, lo tengo, pero jamás me había enfrentado a palabras o ideas tan específicas y técnicas que me hicieran dudar de mi título. 

Este tipo de situaciones inseguriza ante todo lo que uno está acostumbrado, y quizás ese es el problema, la costumbre.

Después de poder por fin darle algún sentido a las palabras de Engeström, mi querido autor de la Teorías de la Cognición Distruida, junto a diferentes teorías y planteamientos que él compone e incorpora en este postulado general que establece con Michael Cole, encontré que sus ideas eran brillantes, cómo nadie se había planteado esas cuestiones. 

¿El problema? El tipo no descubrió nada nuevo, es como decir que Colón descubrió América, cuando ya esta llevaba años siendo habitada por los diferentes aborígenes de nuestro continente. 

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Mi corazoncito algo se quebró un poco cuando fui consciente de esto. En conversación con el profesor con quien trabajo como ayudante para uno de sus ramos, me preguntó sobre este trabajo y sobre mi autor. Para contextualizar, este sujeto es equivalente a una enciclopedia andante, pero nivel superior a lo que cualquier persona se podría imaginar. A mí más de una vez me han dicho "eres una enciclopedia", pero la verdad es que ni cerca de la capacidad de conocimiento que tiene este sujeto y de quien estoy muy contenta he podido aprender este año. El caso va en que me preguntó por mi autor, que él sí conoce y maneja su teoría, y me hizo reflexionar en torno a lo siguiente "qué de nuevo te presenta para la educación". 

Wow. Filo. Me mató con eso.

Y me hizo mucho sentido, no porque no fuera un aporte o sus postulados no fueran relevantes, sino porque me da a entender, ahora que ya me leí muchos papers, textos y visto videos sobre Yrjö, este autor toma un poupurrí de aspectos teóricos desde donde se basa y genera nuevas palabras, más complicadas de entender que las anteriores. 

Cat Mind Blown GIF - Cat MindBlown Shocked - Descubre & Comparte GIFs
¡TIENE TODO EL SENTIDO!

De hecho, recordé la clase cuando hablamos de Varela, autor que de por sí ya me era conocido, y no solo por ser el papá de la Leonor Varela. Varela también nos habla de la importancia del contexto, de las relaciones, de nuestra historia, pero por sobre todo, de las experiencias y cómo incluir el cuerpo en el aprendizaje. No solo como aquello que te permite "estar", sino que es parte activa del proceso de aprendizaje. Y claro, ¡incorporaba elementos que ya había escuchado! Solo que él también le dió un giro en base a lo que se necesitaba en el momento.

Y dándole el giro gastronómico aquí, me pareció poder compararlo con una receta de algún postre o algo que queramos cocinar. Por lo general, uno busca la receta y nunca falta que le hacemos un pequeño "twist" para hacerla de nuestra tincada, de hecho, me pasó ayer. Quería hacer unas galletas con quínoa que encontré en un blog que sigo hace varios años. ¿El problema? la mitad de los ingredientes no los tenía porque no soy tan natural u orgánica para mis recetas, así que la terminé modificando a mí parecer y quedaron bastante buenas. Eso me pasa con Engestróm, adaptó conceptos que ya se tenían, como los planteamientos de Vygotski y Luria con el enfoque más sociocognitivo ó de Bateson y Lehmann desde la teoría de sistemas. Buscó su receta y la adaptó a lo que a él, probablemente, le hacía sentido, así como yo con mis galletas de quínoa. Y no lo culpo, siento que es muy válido. 

Al final el conocimiento hoy en día no es un nuevo descubrimiento, sino que una adaptación de lo que ya se tenía para formar algo un poquito distinto o que tenga relación con lo que se espera acorde al contexto. 

Reflexión final

Pensar que se está acabando el año y que con eso ya se genera un cierre de este instrumento, mezcla emociones que probablemente no pensé que...