Ay el colegio, esa época tan lejana y que, creo, he dado algunas luces de que no fue una tan maravillosa como para muchos nostálgicos. ¿Por qué no? Principalmente por esto mismo, las evaluaciones.
Hasta finales de 4to medio y principios de primer año de universidad-instituto, nunca supe realmente por qué era que me generaba tanta incomodidad una evaluación. Al principio creía que era solo nervios propios de este sistema educacional competitivo donde tu norte siempre ha sido y será entrar a una buena universidad a estudiar una carrera tradicional. Pero después me fui dando cuenta que algo más tenía que ser, porque este nerviosismo, temblores, dolor corporal y sudoración no era SOLO en pruebas, sino que también en todo tipo de instancia evaluativa: controles, presentaciones orales, escritas, exámenes, pruebas de nivel, etc. Básicamente era estar constantemente con el soundtrack de la película de Hitchcook en mi experiencia escolar.
Después me enteré, por circunstancias y eventos no tan agradables, que eso tenía un nombre: TAG o Trastorno de Ansiedad Generalizada. Pero podemos hablar de esto otro día.
Si bien ya despotriqué profundamente la teoría de mi querido Yrjö, dándome a entender que no decía nada nuevo, sí quiero defender sus postulados con esta aproximación. Recapitulando un poco, y así poder demostrar mi maestría con sus conceptos, Engeström postula que no aprendemos solos, que nuestro conocimiento no es solo aquello que almacenamos y/o reproducimos, elementos claves para cualquier cognitivista clásico, sino que va más allá el aprendizaje como tal. Para él, nuestra mente, en interacción con los otros, se expande y, de esta forma, se distribuye a partir del uso de ciertas herramientas que nos facilitan el aprender, como sería, por ejemplo, el lenguaje, esencial para poder comprendernos entre nosotros. Por tanto, asumo, la propuesta de él sería que las evaluaciones por ningún motivo debiesen ser con un sentido individual, sino que en interacción con los otros, muy constructivista esta idea por lo demás.
Pero si me pongo a pensar y me remonto a 14 años atrás (ay no que lejano), con una Ale recién en 8vo-1 medio, que siempre le inculcaron que ella sola debía sobresalir y por sus propios méritos (ojo, esto desde el colegio, mis papás fueron siempre muy pro aprendizaje colaborativo), la distribución de mis cogniciones y este famoso aprendizaje expansivo, que además propone Yrjö como la expansión de la misma mente hacia un aprendizaje que te permite cuestionar, trascender e ir más allá de lo que ven tus ojos, eso no estaba permitido en mi sistema educativo privado-laico-bilingüe. Me escucho/leo muy catastrófica cuestionando mis 14 años de colegio, pero siento que sí, nunca se me permitió "pensar", y quizás por eso siempre me cuestioné a mí misma más que a lo que se me presentaba.
"¿estaré mal yo?"
Tal vez por eso nunca me atreví a levantar la mano e intervenir en las clases de física y/o matemática, porque lo que decía el docente era una ley probada y comprobada absolutamente.
"¿pero, qué pasa sí...?"
Quizás por eso nunca me ha gustado mucho el trabajo en grupo, siempre lo he visto como un formato que permite al docente alivianar su carga laboral (que por cierto es demasiada) y para mí siempre ha sido un trámite no muy agradable, lo vi siempre como un "depender" del otro, quizás esa mirada debí haber cambiado y así permitirme vivenciar las evaluaciones del colegio de otra forma también, probablemente no todas fueron tan terribles como me imagino. Quizás ese trabajo en grupo sobre la transferencia de energía por medio de un limón, sí tenía un punto de colaboración y distribución.
En este último tiempo me he dado cuenta de muchos elementos que me permiten cuestionar mi formación inicial (insisto, no en lo que traigo de la casa, soy hija de profesores y nieta de normalistas, así que bien pro educación soy) y en percatarme, además, en los pocos espacios de reflexión, como estos, que se me entregaron en la enseñanza escolar. Pero que ahora sí, por mi educación actual, me he permitido ver a Engeström desde tantas aristas distintas, dándole valor a sus ideas no solo porque suenen lindas, sino porque hacen sentido, aunque sea quizás un poco más de lo mismo. Pero el valor está en los paradigmas que tuvo que romper en su momento para proponer lo que decía y que puedo resumir de esta forma...
El aprendizaje se distribuye: en un contexto, en una cultura, en una sociedad, con un lenguaje y en una interacción; posee reglas y objetivos. No es solo distribución de la mente, sino que de nosotros como seres sociales.
Probablemente esas no fueron sus palabras exactas, pero sí me hace sentido. Viniendo de un sistema educativo en donde la prueba mide, supuestamente, tus capacidades y habilidades; donde el mundo eres tú y nadie más; donde el trabajo te entrega valor a ti, tú debes aprender por tus medios y, ojalá, rápido porque hay que incorporar infinitos contenidos.
¿Pero, qué pasa sí...?
A medida que escribo estas líneas, me recuerdo de mis primeras evaluaciones en el magíster que creo ha sido mi primer acercamiento al "¿qué opinas tú?". En mi primer pregrado, al ser una carrera más técnica y práctica que teórica, jamás me cuestioné realmente qué pensaba ni opinaba, las evaluaciones eran repetir, hacer y deshacer, tal cual en el colegio; te iba bien o mal y listo. Mi primera clase del magíster era compartir experiencias, pensamientos y reflexiones, todos tenían algo que decir y por eso te evaluaban, por el poder de tu reflexión y de tus intervenciones, no por si sabías o no los contenidos y creo que eso es distribuir mi mente y mi aprendizaje, que se expanda a más lugares de los que estoy acostumbrada o cómoda, que me permita caer y levantarme y, a partir de ello, hacer de mi aprendizaje algo significativo, que me sea útil para mi formación y para mi diario vivir.
Hoy en psicología revivo esos momentos desde la primer día, cuando en una clase de filosofía el profesor nos dice que él no viene a pasar la materia, sino que a conversar sobre ella y ese ha sido mi formato también en mis clases de cocina y mis ayudantías. No vengo a dictar soberanía sobre el conocimiento, sino a que se distribuya entre todos y nos permita un mejor aprendizaje para la vida en cada uno de nosotros.
Volviendo a elementos dichos anteriormente, me parece que esto es más que solo un "trámite" al trabajar en grupo, nos falta a muchos ese cambio de switch y de perspectiva ante las evaluaciones. Muchos nos hemos quejado de por qué tanto trabajo colaborativo, bueno, aquí está un poco la respuesta.

¿Seguiré sufriendo cuando los formatos de certámenes no sea el tradicional con papel y lápiz? Probablemente sí. Y ese quizás sea el TAG hablando.

Por último, mi aprendizaje con Engeström no ha sido saberme al revés y al derecho su teoría, de hecho no siento que la sepa a la perfección, probablemente lo que yo entendí no esté ni cerca de lo que él propone; pero sí me deja la enseñanza de mi capacidad de crítica, de ver más allá de lo que me dicen, de trascender en mi aprendizaje, me deja en claro que estoy teniendo un aprendizaje expansivo y que mis cogniciones se están distribuyendo.
Cacha que me puse a pensar en mis trabajos del colegio y me enojé porque en los trabajos "grupales" siempre terminé haciendo las cosas sola y súper bien distribuido el aprendizaje así po. Filo, los días de colegio son pasado pisado. Actualmente me gusta hacer mis trabajos contigo. You know it, I know it, we both know it. Ahí sí hay aprendizaje distribuido, trabajamos bien y en equipo. Así se aprende con calidad y deja de ser ese "trámite" al que estábamos tan acostumbradas. God bless you in my way. TKM
ResponderEliminarExcelente reflexión Alessandra!!! super interesante y completos los argumentos que logras desarrollar en esta segunda entrada. Claramente tienes una capacidad enorme de expresar tus ideas por medio de la escritura...aprovéchala!!
ResponderEliminarLo anterior te permite construir un relato armonioso y coherente que da total respuesta a la pregunta de activación. Logras abordar con detalles y gran claridad lo que las evaluaciones han significado para tí, y cual es tu postura frente a ellas. Aquí un aspecto importante que destaco es tu capacidad para mirar tu propia experiencia personal y ponerla al servicio de las ideas para que quienes leemos esta entrada podamos entender mejor lo que quieres expresar. Muy bien!!
Así también, me alegra muchísimo la manera en cómo vas articulando tu experiencia con los aportes centrales que entrega tu autor al tema en cuestión. Este es un muy buen ejercicio para demostrar cuanto has logrado comprender y manejar lo que tu autor señala. Te felicito!!
Por último, algo que entrega riqueza a tu reflexión es el que nos cuentes cómo has ido aplicando tus creencias e ideas a tu experiencia con las ayudantías. Es la mejor manera de ver in situ cómo la teoría es posible hacerla realidad cuando la comprendemos y tomamos conciencia de su importancia para la vida cotidiana.
Te animo a que sigas en esta línea Alessandra, tus reflexiones se están convirtiendo en super buen aporte a los temas del curso.