lunes, 31 de agosto de 2020

Desde la pandemia

Dicen que tercer año es el más complejo de la carrera. Es el "ombligo" de tu desarrollo profesional, por lo general suele ser el salto o cambio de enfoque. En nuestro caso, de la evaluación de competencias asociadas a un bachillerato (primeros dos años) a uno ligado a competencias de licenciatura (tercero y cuarto año). Ahora, en cierta forma, jugaríamos un poco más a el "ser psicólogos/as". Tercer año también lo definían como el año que los ramos eran más entretenidos, más complejos, pero que tenían una propuesta mucho más llamativa que los ramos teóricos clásicos. Pero, dentro de todas estas ideas y propuestas respecto a este año, llegó algo que no considerábamos dentro de tercer año. Alcanzamos a ir dos semanas a clases. Nos presentamos a los profesores de nuestros ramos, pero no pudimos conocer a todos los ayudantes porque algunos tuvieron que trasladarse a lo virtual desde el primer día por precaución en caso de haber viajado a países que hayan alertado sobre los problemas sanitarios desde antes de marzo.
Quarantine memes to make you laugh – The Miami Hurricane

 El cambio a lo online no fue fácil, la adaptación fue, y sigue siendo, muy compleja. Los primeros días el cansancio, dolores de cabeza y dificultad de concentración opacaban las pequeñas esperanzas de volver a lo presencial. Los profesores intentaban darnos ánimos, desde mi posición como ayudante también lo intenté, sobre todo porque mi trabajo estaba en primer año. Su primer acercamiento a la vida universitaria, el primer salto a la verdadera adultez, se había visto, nuevamente, afectada por un evento no normativo. Primero fue el estallido social con su término de educación escolar y ahora el comienzo de la educación superior. Tratando de darles apoyo a ellos, olvidé de darme apoyo a mí misma y hubo un momento en que el cansancio primaba por sobre mis ganas de aprender. Mi formato de aprendizaje era estudiar en grupo, siempre nos juntábamos con mi grupo de amigas a repasar entre nosotras. A fin de semestre, para los exámenes, ya no queríamos ni vernos de lo monótono que se hacía el estudio, pero la verdad es que es lo que más se extraña de esos días. 

Pensando en los primeros días de la pandemia, el formato desconocido del aprendizaje más autónomo (tipo Coursera quizás); el trabajar en grupo, pero sin verte entre tus amigos/as porque no todos tienen buena conexión como para aguantar la cámara, me hizo integrar un poco lo que he leído estas últimas semanas de las diferentes teorías de aprendizaje y, directamente, sobre Yrjö Engeström y su teoría del aprendizaje histórico-cultural. Este autor habla de la importancia del aprender a partir de la interacción con otros, que el aprendizaje ya no es solo memorístico o asociativo como postulaban los conductistas, sino que va más allá de un estímulo y respuesta. Para él, el aprendizaje involucra distintas herramientas, como el lenguaje y el por qué y para qué aprendo. No aprendemos solos, como yo tampoco concebía estudiar para los certámenes y/o exámenes sin mis amigas, sino que este se genera (siempre) en un contexto, en un tiempo, en un espacio y por medio de la interacción entre personas que comparten (o no) aspectos de la misma cultura.

The main concepts of the Activity Theory of Yrjö Engeström | Download  Scientific Diagram

Fuente: Salas-Madriz. (2016). Aportes del modelo de Yrjö Engeström al desarrollo teórico de la docencia universitaria. Revista Educación, 40 (2), 1-22.

Será quizás obvio, hoy en día, pensar que el aprendizaje no se consolida solo repitiendo ideas y que se hace fundamental, para que este tenga un significado, el que sea por medio de la interacción con un otro. Pero si pienso en el momento en cuando se generó esta teoría, anterior a los 90', si es que no antes, busca romper con todos los paradigmas que antes se tenían pensandos. Directamente desde un cognitivismo puro, en donde somos lo que pensamos y nuestro aprendizaje se materializa en cogniciones y, luego, en la conducta, donde sigue habiendo elementos desde la individualidad sin considerar los aspectos contextuales. 

Piaget nos habla de elementos cognitivos, directamente asociados a los esquemas mentales que poseen los niños dependiendo de su etapa evolutiva y cómo estos se van asimilando y acomodando para poder incorporar más esquemas y, así, pasar las etapas. Pero deja de lado esta idea de lo contextual, que después vemos en Vygotski, quien, sorpresivamente, es uno de los principales autores que habla de la importancia de este elemento como algo esencial en el aprendizaje. Además, no deja de ser uno de los autores que inspiran a Engestróm en sus postulados, de hecho, se basa en sus ideas para crear la Teoría de la Actividad Histórico-Cultural (CHAT). 

Me queda mucho por aprender, por leer y por consolidar como aprendizaje y conocimiento. Pero sé que cada descubrimiento, pensando en Bruner, va a ser sorpresivo y me va a permitir forjar mi camino a lo que aspiro dentro del ámbito de la psicología, quizás, mi futuro está en esto.

lunes, 24 de agosto de 2020

Motivación, educación y yo.


El 2020 no solo es un año de pandemia global, sino que también es un año que nos ha dado a entender que nuestras intervenciones en el planeta han de generar diferentes situaciones, tanto buenas como malas, afectando nuestro día a día. Además, es el año que se cumple una década desde que salí del colegio y, en cierta forma, he podido ver cómo mi educación ha ido cambiando con el pasar del tiempo. No solo al adaptarme a una nueva forma de enseñanza-aprendizaje, como es el sistema online, sino que al ver cómo la forma en que se enseña y se aprende ha cambiado en el aula. 

Hace más de diez años, más de veinte para ser exacta, cuando yo estaba en la básica, al docente poco y nada le interesaba si lo que estaba aprendiendo me motivaba o me generaba alguna sensación de interés más allá de "aprender esto me va a dar una nota y más vale sea sobresaliente". No puedo negar que ese sistema me funcionó por mucho tiempo y hay muchas veces que en la actualidad pienso "debo aprenderme esto porque sí" y no porque va a generar un cambio en mí misma, porque a futuro significará algo más que solo contenido o porque puedo relacionarlo con algo de mi vida cotidiana. Hacer de ese aprendizaje algo significativo. El que me enseñaran a sumar directamente era 2+2=4, sin saber si sabía la noción de los número o no, es muy distinto a "si vas al supermercado y quieres dos manzanas verdes y dos manzanas rojas, tendrás cuatro manzanas". Nunca se enfocó en esa visión, quizás más de alguno de mis profesores tenía esa idea, pero de alguna forma prima en mi recuerdo el aprender porque sí, más que el porque sirve. El chiste de siempre, de qué me sirven las fórmulas de álgebra si quiero comprar el pan, nadie dice "dame 2x+3xy+3y de marraquetas" cuando se va al negocio de la esquina, pero si te enseñaran que esa fórmula es más que una fórmula y que efectivamente es importante más que solo para quienes trabajan con las matemáticas en su vida laboral, sería otra forma de aprendizaje.


Puedo hacer la comparación del ayer y hoy en lo que consta respecto a sistema educativo porque tengo la suerte de estar inmersa en ese mundo. Desde que salí de Culinary me he dedicado a la docencia en el ámbito gastronómico y mi primer acercamiento fue en un colegio del sector oriente haciendo el taller de cocina. A partir mi experiencia de colegio, por lo que me había dicho la encargada y la experiencia docente de mis cercanos, mi misión era dar la clase y esperar que las alumnas aprendieran el contenido, nunca me cuestioné si les iba a hacer sentido o motivar la clase que tenía preparada. La clase era de protocolo y debía enseñarles cómo poner la mesa, comencé dando el contenido duro, no había ningún interés por parte de ellas y tampoco mío de estar escuchando la clase, hasta que llegué a las fotos y les mostré ejemplos míos de presentación de mesas de banquete. El interés de ellas cambió, vieron que aquello que les estaba mostrando tenía un sentido más que solo poner la mesa para que se vea lindo y tener el 7 en la asignatura. A partir de esa clase mi metodología cambió, traté de "bajarles" lo más que podía los contenidos de la clase a ejemplos de su vida cotidiana porque claramente la mesa de banquete fue para un matrimonio, cosa que probablemente ellas jamás iban a hacer, pero si las hacía pensar en una junta con sus amigas o almuerzo familiar, era distinto. En una de las evaluaciones, ellas debían elegir una receta que les gustara, cocinarla y montar la mesa acorde al protocolo. Ellas venían con la noción de cocina, de protocolo y aspectos de creatividad, pero nunca las habían juntado para formar un producto final. Fue la evaluación que más disfrutaron y con la que más me sorprendí, sus preparaciones fueron muy buenas y la disposición de ellas durante la evaluación fue distinta a otras que existieron durante el semestre.

Evaluación alumnas taller de cocina

La actividad formativa busca ser significativa y ¿qué es más importante a que sea entretenido o "cool"? es que esta realmente tenga una conexión con la vida cotidiana. Es ahí donde se da el mayor aprendizaje y permite que aquello con lo que viene el estudiante permita que se mantenga y lo motive a desarrollar el aprendizaje como tal. 

Mi experiencia en el colegio es muy distinta a lo que se está generando hoy en día, veo como mi pololo, que es profe de primero básico, motiva a sus estudiantes en el procesos de enseñanza-aprendizaje a que sea más que solo memorizar las unidades, decenas y centenas, es pensar "si voy al supermercado y tengo dos manzanas rojas, dos manzanas verdes, ¿con cuántas manzanas me quedo en la bolsa?". Es interesarse por lo que traen de sus años anteriores, es decir, por sus conocimientos previos y motivarlos a que aprendan porque tiene un sentido más que solo porque sí.

lunes, 17 de agosto de 2020

Iniciando el camino

 ¡Hola! Sí, de nuevo me presento, soy Alessandra o, más simple, la Ale. Creo que ya es una constante en la primera etapa de la creación de un blog el encontrar toda entrada para saludar y presentarse.

Como habrás leído en diferentes partes de esta página, porque todavía lucho con el formato de diseño, soy estudiante de psicología, pero mi verdadero Self también es cocinera profesional (literal, estudié cocina en Culinary) y tengo un Magíster en Pedagogía Universitaria, así que "algo" sé (o debería saber) del proceso de enseñanza-aprendizaje. 

Pero bueno, algunos fun facts de mí para romper el hielo:

1. Nací en Punta Arenas, pero vivo en Santiago desde los 10 y aún así no logro acostumbrarme al frío ni al calor de cualquiera de las dos ciudades.

2. Bueno, como ya les dije, guardo otros títulos profesionales bajo la manga, no solo soy estudiante de tercer año de psicología de la udd.

3. Hago (o hacía pre pandemia) clases de cocina para niños en una municipalidad en el sector oriente de Santiago. 

4. No me gusta la Nutella y no entiendo el fanatismo de la gente por ella. 

5. Mi religión es la palta, creo que no hay alimento más maravilloso y multifuncional que ese. Hablemos de que puedes hacer ensaladas, sopas, cremas, aderezos, POSTRES, de todo con una simple palta. How brilliant?

6. Siempre he querido un perrito, pero por mis múltiples alergias nunca he podido tener uno. Tuve dos pescaditos dorados, pero solo vivieron dos semanas bajo mis cuidados.

7. Fanática del chocolate, pero no en todas sus formas. No soporto los postres de chocolate ni el helado del chocolate. A menos que sea helado de chocolate blanco, ahí te creo.

¡Eso por ahora! 

Nos encontramos en otro momento, con una que otra reflexión más profunda, más allá de la importancia de la palta y sus múltiples usos. 

Reflexión final

Pensar que se está acabando el año y que con eso ya se genera un cierre de este instrumento, mezcla emociones que probablemente no pensé que...